Reportaje: Los secretos del Antiguo Egipto en Chile. Escáneres médicos revelan las identidades y trágicas muertes de cuatro momias en el país.

Un fascinante y desconocido secreto patrimonial ha quedado al descubierto gracias a la ciencia nacional. En Chile existen cuatro cuerpos momificados del Antiguo Egipto que llegaron al territorio durante el siglo XIX como símbolos de estatus o obsequios diplomáticos. Tras más de un siglo de misterio, donde solo se habían podido estudiar los jeroglíficos de sus sarcófagos, dos investigaciones lideradas por científicos chilenos han utilizado tomografías computarizadas (escáneres 3D) y rayos X para revelar, por primera vez, las características biológicas, edades y las sorprendentes historias de vida de estos individuos que tienen más de 2.300 años de antigüedad.

Los tres enigmas de la Quinta Normal

Bajo el resguardo técnico del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), en Santiago, se custodian tres de estos cuerpos, pertenecientes en su mayoría al periodo Ptolomeico, una época marcada por fuertes conflictos sociales y de la cual fue parte la mítica reina Cleopatra.

Tasherit Min: Esta momia llegó al país en 1892 como un regalo diplomático del comerciante Francisco Torromé tras su paso por Tebas. Su llegada estuvo marcada por la polémica, ya que pasó cinco años retenida en el puerto de Valparaíso debido a una disputa por los costos de desaduanaje. El escáner médico reveló que se trataba de una joven de solo 17 años que vivió en la época de Cleopatra. Presenta múltiples fracturas, destacando una lesión en el fémur compatible con un atropello por carros de caballos, lo que sugiere que pudo morir atrapada en medio de un violento combate bélico.

Horucha: Adquirido directamente por el Estado de Chile en 1885 gracias a las gestiones del célebre escritor y diplomático Alberto Blest Gana (autor de Martín Rivas). Los análisis forenses determinaron que corresponde a un joven de aproximadamente 22 años. Su cabeza completamente rapada y la iconografía de su féretro indican que era un sacerdote. Además, el análisis reveló una severa infección dental que le hizo perder parte del rostro antes de morir.

Panubis: Esta pieza fue traída desde El Cairo por el político Augusto Matte Pérez, padre de la afamada escultora Rebeca Matte. Debido a que permanece bajo estricto resguardo en las bodegas del depósito, no pudo ser registrada visualmente para el reciente informe televisivo, pero forma parte del mismo grupo de estudio.

"Pasit Foser": La única momia egipcia en exhibición pública en Chile.

A diferencia de los cuerpos conservados en Santiago, la cuarta momia del país se encuentra en el sur de Chile y es la única abierta al público. Está ubicada en la región del Biobío, específicamente en el Parque Museo Pedro del Río Zañartu, en la comuna de Hualpén.

Esta momia, bautizada como Pasit Foser, fue traída desde Alejandría por el filántropo Pedro del Río Zañartu a finales del siglo XIX, quien viajó por el mundo como un proceso de sanación tras la trágica pérdida de su esposa y sus dos hijos. Los científicos chilenos también viajaron al sur para examinar el cuerpo con tecnología médica, descubriendo que mantiene intacto el relieve de su máscara ceremonial y la posición original de sus manos. Los resultados arrojaron que se trata de un adolescente de 15 años que presenta dos fracturas graves; la segunda de ellas le causó la muerte, probablemente al verse involucrado en las crueles guerras civiles que azotaban al Egipto de la época.

El camino hacia la inmortalidad.

El equipo de científicos locales, liderado por la doctora e investigadora Silva, planea unir fuerzas en los próximos meses con egiptólogos extranjeros para profundizar en los hallazgos. Además, preparan una innovadora exhibición en el MNHN utilizando réplicas virtuales en 3D para que el público pueda conocer a estos individuos sin alterar sus vendajes.

Los expertos señalan que este podría ser solo el comienzo, ya que existen indicios de que habría más momias egipcias en Chile en manos de coleccionistas privados. Los investigadores hicieron un llamado a los particulares para que permitan estudiar los restos de forma voluntaria, recordando que los antiguos egipcios momificaban sus cuerpos buscando la vida eterna y, paradójicamente, gracias a la medicina moderna del siglo XXI, han encontrado una segunda voz para contar su historia al mundo.

Reportaje CHV:

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